BUSCADORES DE TESORO

BUSCADORES DE TESOROS.

La definición dada a la palabra "oro" por la Real Academia de la Lengua Española dice que: " es un elemento químico de núm. atóm. 79. Un metal escaso en la corteza terrestre, que se encuentra nativo y muy disperso. De color amarillo brillante e inalterable por casi todos los reactivos químicos, es el más dúctil y maleable de los metales, muy buen conductor del calor y la electricidad y uno de los mas pesados."

Si comparamos este metal con la pintura o cualquier otra manifestación de arte, podemos darnos cuenta de que no son tan diferentes.
El buen arte es escaso, disperso, difícil de encontrar; pero una vez se encuentra es brillante, inalterable. Pero este es el punto de partida, encontrarlo. Cuanto más evolucionamos, más nos olvidamos de la autenticidad del arte y su significado.
Cada vez más se crean obras banales y sin sentido para llenar un mercado sin juicio ni valor. Es entonces cuando la disciplina se convierte en un negocio, al igual que pasa con el metal del oro; y dejamos de ver su belleza y singularidad para tratarlo como una simple mercancía.

El oro ha sido siempre el metal precioso por excelencia que ha producido más errores en la conducta humana, debido al poder de riqueza que simboliza.
Al igual que este, el arte no ha dejado de ser en muchas ocasiones un producto realizado para su negociación y consecuente venta; olvidandonos de su carácter didáctico, espiritual, estético y enriquecedor a nivel personal y cultural.

Debemos cambiar esta concepción y empezar a reconsiderarlo como un bien común, un necesidad individual y colectiva, sin beneficio, mas que el de nuestra propia sensibilidad, ya que si nos comportamos como simples buscadores de tesoros, acabaremos transformándonos en ingenuas máquinas de consumir y destruir lo verdadero del arte y de la vida en general.

25 feb. 2011

.......... Alejandro Hermann "Desde la esencia de lo natural"..........

Ayer día 24 de Febrero, asistí a la inauguración de la exposición "Desde la esencia de lo natural" de Alejandro Hermann en el centro cultural Gran Capitán.

Muchas de sus obras me fascinaron por su libertad técnica y acabado reluciente.
Son trabajos espontáneos, con un valor estético espectacular. Su atractivo reside en la combinación cuidadosa de pigmentos y en sus formas arbitrarias, que crean texturas hererogéneas imposibles de repetir.

Esta experimentación merece ser destacada por el drástico cambio que el artista austriaco-argentino ha realizado en estas obras, ya que su carrera artística se ha decantado mas por el arte figurativo.  
En esta ocasión, emprende un nuevo camino hacía algo más abstracto, experimental, libre,... concentrando su atención en el estudio de los pigmentos y su relación entre ellos, mostrándonos así su libertad interior.

Como punto negativo de la muestra, la ausencia de gente joven y curiosa con ganas de aprender de otros; puesto que todos los allí presentes, exceptuando a dos amigas y a mi, eran personajes de mayor edad,  y me temo que por su aptitud, sus mayores  intereses por la exposición  no eran más que las botellas de vino.
Espero que más adelante eso no sea así, he invito a todo el mundo a que vaya a sacar sus propias conclusiones.



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